jueves, 17 de noviembre de 2016

Los animalitos que he querido.



Cuando yo era un pequeño regalón…
tenía un bonito
lorito
mamón…
que me amaba…
y me besaba
el corazón.

Después que murió mi lorito
no tuve lorito,
gatito,
ni perrito
que me molestara,
que me amara
hasta que me casé.

Entonces compré
un perro chiquito
y también bonito…
que de grande sería
alto-fornido…
y viviría
en el patio interior
de mi nuevo nido
de amor.

Después tuve más perritos
bonitos…
criados
y educados…
pero eran como la gente…
cada uno diferente
aunque todos nos dieron amor.

El primero fue inteligente
y cuidador.

Otro saltaba panderetas
y puertas completas.

El último fue un dulce bombón.

Un negro panzón
y mamón…
que lo quisimos…
y por quererlo lo dimos…
cuando supe que ella iba a partir.

Yo estaba herido…
Y cuando ella se hubo ido…
¡Quise morir!

Pero D’s no lo quiso…
no hizo
caso de mi dolor,
al darme un nuevo bálsamo de amor.

Y fui amado.
Y nuevamente caí enamorado.

Volví a vivir.
Y volví a sentir…
que la vida corría a mi lado.

¿El ruaj de mis perritos,
estará en el cielo…
con la neshamá
de su mamá?

Ahora tengo dos gatitos...
cariñosos
melosos.

Nuevamente vivo enamorado.
Nuevamente me han amado.
Nuevamente me han besado.

Así es la vida.
Simple y escondida…
complicada y pervertida.
Difícil de entender…
Pero si tú la sabes querer…
ella será tu amada.
Será tu eterno renacer.


Humberto Silva Morelli 

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