lunes, 10 de noviembre de 2014

Lo que uno debiera… (*)

  
El que mucho ama… debe aprender a desconfiar.
El que mucho desconfía… debe aprender a amar.

El que sólo piensa… debe hacer.
El que sólo hace… debe pensar.

El que es pacifista debe saber pelear.
El que es luchador debe saber buscar la paz.

El que fluye como un río manso, también debiera poder ser tan ardiente como el fuego.
El que quema como un horno, también debiera poder fluir como un río manso.

El que vuela como un pájaro, debiera saber pararse firme como una roca.
El que está detenido firme sobre una roca, debiera saber volar como un pájaro.

Por eso… uno debiera ser como un fuego que fluye… como una roca que vuela… debiera amar y ser precavido… debiera pelear por la paz y finalmente uno debiera pensar antes de hacer.

Pero nosotros no somos fuego, ni agua, ni aire, ni rocas, ni pensamientos, ni acciones, ni miedos, ni afectos… porque somos más que todo lo material y lo inmaterial que nos rodea… somos vida… somos parte del amor… y por ello, somos parte de la divinidad. Y esto, casi nadie lo entiende. Por eso, como sociedad, nos cuesta mucho seguir el camino del amor, pero a pesar de ello, el amor lenta pero firmemente... se está imponiendo.

Sólo esto es lo que se, sobre lo que yo debo ser.



Humberto Silva Morelli



(*) En este escrito he traducido el sentido de lo que nos pide el Rab. Tzvi Freeman inspirado en lo expresado por el Rebe Menachem Mendel Schneerson.


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