miércoles, 4 de mayo de 2016

Para los niños de la universidad...



Para los niños de la universidad (la“U”) en la que yo enseñé.

Estimados amigos… Yo fui un activista de izquierda, cuando era estudiante universitario. Pero cuando supe de las atrocidades que cometía Stalin, dejé de serlo. No concebía ni aún puedo concebir, que dentro del terror a disentir, pueda existir libertad… y por eso abandoné a las juventudes comunistas, sin abandonar a mis amigos comunistas.

Yo leía mucho y aún leo, y mucho de lo que dijo Marx es cierto, pero Marx era un idealista judío, que para mí, no conocía al hombre en su interior. Tanto es así que el, prefirió pregonar sus ideas socialistas, a dar la felicidad que toda su familia requería. Como dice la vieja sabiduría judía: Marx era “sol en la calle y candela en su casa”… y eso realmente me desilusionó. Sin embargo, sin dejar de considerarlo como un genio lleno de sueños imposibles… como en su época lo fueron el Rabino Akiva, y Yoshua de Nazareth, ambos asesinados por los invasores romanos y en otros campos sociales de sus lejanas tierras… yo marginé de mi memoria sus ideales por ser imposibles ayer y aún hoy día. Sin embargo, mi anterior esposa Esther (Z.L.) y yo nos inscribimos en los registros electorales en 1952, para trabajar y votar por Allende, sin militancia alguna pero sin exagerar, lo que hicimos hasta que Allende salió elegido Presidente de Chile en 1970, sabiendo entonces, que los extremistas de izquierda, entre los que campeaban muchos militantes socialistas, podían alterar las relaciones del poder fáctico con el legal, logrando así, que la derecha para no perder sus ocultos privilegios de poder, se quitara su máscara democrática para mostrar su verdadera y demoníaca identidad, colocando como presidente a un jefe militar incondicional a sus propósitos de vida y de muerte. Resumiendo mucho, durante la dictadura primero fui exonerado de mi cargo como profesor universitario y además tuve amenazas de muerte, que realmente trastornaron a mi familia. Sin embargo conté con ayudas inesperadas, tanto políticas como de personas en todo el espectro ideológico de esa época, ayudas que me permitieron mantener un vivir tranquilo, como el que vivo hoy.

Desde que salí de la universidad como profesional, y aún antes de ello, aprendí que uno debía saber respetar la diversidad, porque todos somos diversos y esto es una verdad sin remedio alguno. También aprendí que “toda dictadura” sin excepción, trata de uniformar a los humanos de alguna manera contra-natura, lo que no es posible ni deseable, porque une la coerción generalizada a una también generalizada eliminación de la iniciativa individual, lo que culmina con una detención artificial del progreso intelectual y material del hombre. Por eso hoy estoy convencido que la social-democracia es la opción de gobierno que podría llegar a cumplir los preceptos morales de mi Torá, también llamada El Antiguo Testamento por los cristianos. Mi problema actual, es sólo que la corrupción del dinero ha permeado a todo mi país y por ello yo no puedo saber, salvo en algunos casos que son mis amigos, quien tiene una moral parecida a la mía. Por ello les escribo este poema a ustedes jóvenes universitarios, para que el fascismo populista y pseudo-izquierdista, no los deslumbre, no los atraiga y después los mate como la luz de las ampolletas hace con las polillas, con la única diferencia que la muerte no distingue entre buenos y malos como hoy pasa con la yihad en el medio-oriente musulmán. En esas lejanas tierras, hay una guerra religiosa que esos pueblos deben resolver. Lo malo es que esa guerra la están exportando y ustedes sin saberlo y sin quererlo, tal vez, la están comprando. Por eso hoy, y para millones de occidentales, Uds. son la avanzada de los mensajeros de la muerte, hecho dada vuestra aprobación para un boicot racista, en contra de quienes el mundo muchas veces ha masacrado. Esto, para muchos chilenos como yo, fue lo aprobado por la votación de los estudiantes,  en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Por eso y para que recapaciten y vuelvan al camino del amor, o sólo salgan del camino del odio, es que les he escrito este poema a ustedes, jóvenes que por vuestra edad, podrían ser bisnietos míos.

Un viejo político chileno, hace muchos años y después de volver del exilio, en su primer discurso al volver a Chile… dijo: “El odio nada engendra… Sólo el amor es fecundo”. Y esta sencilla frase, conocida en todo el mundo, es más famosa que su autor. Piénsenselo queridos niños, que medio siglo atrás y en otra Facultad de la “U”, ustedes pudieron haber sido mis alumnos, por eso este poema va para ustedes.




¿Universidad? ¿Yihad?

Para bien o para mal…
toda nuestra historia es espiral.

Siempre se ha ultrajado…
Siempre se ha robado…
Siempre se ha violado…
Siempre se ha asesinado…

Antes se mataba a todo un poblado…
y ahora que somos más…
el hombre guiado por satanás…
mata todo lo que está habitado.

¿Todo sucede de repente?
No… al comienzo nada se siente…
todo de desarrolla
y embrolla
suavemente
soterrado…
casi sin ser notado.

Así mismo…
nació el nazismo
y el fascismo…

Sin saber…
sin entender…
que todo va y viene…
que nada se detiene…
que todo  es un cuento de nuca acabar
como son las olas del ancho mar.

El amor se recibe cuando se da.
El dolor se recibe cuando se da.

Todo es así…
Para ti
y para mi.

Y siento…
y lamento
que un joven universitario
recién salido
del nido
sea un sectario
reaccionario
que se cree izquierdista
y humanista.

La libertad no se gana matando…
No se gana odiando…
Sólo se gana amando.

No se puede hacer un mundo mejor,
si no logramos un mundo de amor.

Cuando alguien te da mano
y la muerdes…
tu pierdes
a un hermano.

No seas un xenófobo racista
No seas ese nazista
encubierto…
que vive muerto
porque el odio lo envenena.

¡Qué pena!
¡No sigas ese camino!
¡Cambia tu destino!

Respeta a la diversidad.
Trata al mundo con cariño.
Recuerda que aún eres un niño
que no sale de la universidad.

Humberto Silva Morelli


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