miércoles, 5 de marzo de 2014

Mis tribulaciones con el corazón de Ruthy


Señor, te lo pide mi corazón enamorado


Siento su dolor…
Siento que ella no desea partir…
Siento que ella no me quiere dejar…
Siento su amor
para vivir.


Siento que su vida es amar
y ser amada.


Siento que su vida es besar
y ser besada.


Y siento que mi vida es bella…
sólo por ella.


Yo tampoco la quiero dejar…
partir.


Yo tampoco puedo matar…
mi existir.


Sólo puedo esperar
para volver a vivir.

Sólo puedo llorar…
Sólo puedo rezar…
Sólo puedo rogar…
Y esperar.


Señor, déjala a mi lado
sanando…


Señor, mi corazón enamorado…
Te lo pide llorando
y rogando…

¡Sólo porque ella me quiere!…
¡Miserere!

  



Escrito en días anteriores
al día de mi esperanza…
confianza…
y tremendo dolor.
21 de febrero de 2014







¡Te estoy rogando… Señor!
(Lo sentí ayer, cuando Ruthy entró a cirugía)

Estoy pasando
los mismos dolores
de amor…
que antaño pasé.

Los mismos terrores
con que ya agonicé.

Nuevamente estoy llorando.
Nuevamente Te estoy rogando…
para  salvar a mi amor.

Nuevamente estoy pidiendo.
Estoy orando
y muriendo
para ayudar a mi amada.

Para aliviar el dolor
de mi dulce enamorada.

Nuevamente Señor…
te estoy implorando…
te estoy rogando…
salvar a mi amor.

Nuevamente Señor…
estoy sufriendo…
y pidiendo…
¡No la dejes abandonada!
¡Hazla vivir!
¡Hazla sentir
que sigue siendo amada!
Que sigue siendo cuidada
por Ti
y por mi.

No es mucho lo que Te estoy pidiendo…
¡Señor!
Piensa que ahora yo estoy muriendo…
¡sólo de amor!



Epílogo…
(Hoy es 5 de marzo, y son las 08.00 h… después de lo que me dijeron en la UCI del Instituto del Tórax, escribí…)


Gracias Señor por habernos escuchado.
Gracias Señor por habernos amado.
Gracias Señor
por habernos  ayudado…
dándonos a Ruthy y a mi… tu amor.


P.S.
Hoy a las 17.00 la podré entrar a ver. Posiblemente la miraré y de lejos la besaré.
Gracias amigos nuestros, por estar a nuestro lado.
Gracias.







Amor mío…
¡Qué valiente has sido!

¡Cuánto señorío
has tenido!
¡Cuánto me has querido!

¡Ni siquiera un quejido…
ni un gemido…
para aliviar
tu dolor!

Muy grande es tu amor…
para evitar
mi sufrir…
con tu padecer.

Para embotar
mi sentir…
por tu doler.

Porque aún yacente
eres valiente…
para quererme…
y protegerme
así…
aquí…
y a mi.

¡Corazón mío!
¡Amor mío!
¡Cuánto me has querido!
¡Qué hermosa has sido!

¡Qué bella alma te han dado…
que ha recibido…
ha amado…
y ha besado…
a este corazón enamorado!





Para mi Ruthy… hoy convaleciente de una operación a corazón abierto. Para ella, que recién comienza a recobrar las fuerzas perdidas por su larga e insidiosa enfermedad… y a sólo dos días de haber sido operada (03/03/2013).

A Ruthy… hoy se le efectuó una resonancia magnética y se observó el perfecto funcionamiento de las válvulas cardíacas y algo más, recién colocadas por el Dr. Eduardo Turner. ¡Usted no sabe Dr… cuán agradecido le estoy! Usted ha salvado una vida… y según nuestras tradiciones expresadas en el Talmud, que dice… “Aquel que salva una vida, es como si salvase al mundo entero”… Usted con su espíritu y sus manos, ha contribuido dando esa luz que necesita nuestro mundo. Nuevamente… ¡Gracias Dr.!



Humberto Silva Morelli
05 de marzo de 2014
(en la noche).



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