domingo, 17 de junio de 2012

Estimados lectores míos, he analizado vuestras lecturas, he recapacitado y eso ha motivado esta carta, que puede ser saltada, aunque no la poesía, que está para ser leída…





Estimados amigos míos. He recorrido casi dos años de publicaciones en mi blog y he analizado vuestras preferencias, que como grupo, son más definidas que las mías como persona. Yo una vez fui como la ,mayoría de ustedes. Creí que este mundo era mío y que lo podía cambiar. Creí en miles de cosas irreales en lo general y ciertas en lo particular. Creí en la honestidad de la gente y de los filósofos. Creí en la sinceridad de los escritores. Creí en la integridad de los políticos. Creí muchas cosas que son falsas en lo general y ciertas en muchos casos particulares. Y son esos casos particulares los ejemplos que han guiado mi vida. Comienzo con el enigmático Moisés, con el sabio Akiva, con el laborioso Juan Bautista, con el idealista Jesús de Nazaret, con el honesto y sabio Sir Francias Bacon, con la valiente Juana de Arco, con el alma brillante de Luther King… y con miles y quizás millones de seres humanos más, que aceptaron su terrible asesinato, sólo para decir cuanto amaban al hombre. Otros miles de millones no fueron asesinados, pero fueron perseguidos, denostados, humillados sólo por decir verdades que no ofendían a nadie, pero que contradecían las ideas de las bestias que tenían el poder para exigir sumisión ante mentiras e inmoralidades que nunca debieron haber ocurrido. Y dentro del grupo de los más honestos están los poetas que yo admiro y los religiosos que me han dado su ejemplo de vida. Me refiero a poetas y religiosos que raramente mi mundo ha podido honrar. Pero que muchos como yo, hemos distinguido. Digo mi mundo, porque soy del pequeño mundo, que los conoce, los admira y que por eso muchos los han querido imitar. Si bien esos seres que han seguido su camino muchos son desconocidos, esos mismos desconocidos han mantenido vivas las ideas de esos poetas y religiosos que su mundo ha honrado. Y los poetas señeros que yo conocí y aprecié personalmente, son Angel Cruchaga Santa María, Francisco Coloane, Joaquín Gutierrez, Nicolás Guillén y muchos otros y… más. Todos ellos fueron hombres de alma hermosa, generosa, que yo uno a los religiosos cuya alma y corazón siempre he respetado profundamente, como mi tío “el curita” Miguel Vargas que me enseñó a leer y a querer la Biblia, o mi tío el Cardenal Raúl Silva Henríquez, que no conocí personalmente, pero que ayudó a mi familia judía, cuando más lo necesitaba. Todos ellos, sin excepción alguna, no han sido ricos. El destino los hizo pasar duras pruebas por decir su verdad. Pero no los pudieron callar, y no han sido olvidados. Ellos permanecen en la memoria del tiempo. Ellos son y han hecho la historia nunca escrita de un mundo que me enorgullece, ser parte de él. La otra historia que para muchos en el mundo vale, es la historia del poder y de la desvergüenza. Esa yo no lo considero ni siquiera historia… y creo que algún día, esa historia de las atrocidades y mentiras humanas, sólo será leída para solaz de esas almas que pagan sus crímenes en un infierno parecido al del Dante. Aunque la verdad, es que ni eso creo que pase. Sólo creo estas vergüenzas morales, morirán olvidadas, tan olvidadas, como lo han sido todos los asesinos que nos han gobernado, aún desde antes que la historia naciera. Yo no se si algún día alguien me respete como yo respeto a los seres que he amado y a muchos otros como ellos que no he conocido. Yo no se si algún día alguien conozca lo que yo he escrito. No lo se. Sólo se que hoy me han leído y me han honrado. Y he sentido que ustedes me han dado, el amor con que yo he distinguido a Nicolás Guillén, a Rubén Darío, a Maimónides, a Hillel, a Santo Tomás y a muchos más. Pero eso ya no importa. Con mis versos, yo siento que he dado mucho amor y aunque yo desaparezca, lo seguiré dando y muchos lo seguirán recibiendo. Pienso que a muchos les he dado fuerzas para soportar un destino que no los ha querido, que los ha maltratado. Y como yo deseo seguir dando amor, voy a respetar las preferencias manifestadas por vuestras lecturas. Hasta hoy, ya he escrito sobre “800” poemas y tengo mucho para elegir. Incluso puedo estar años eligiendo y seleccionando lo que ustedes, mi lectores, en general prefieran leer. Y eso haré. Vuestras preferencias nacen con los poemas que los jóvenes necesitan para conquistar a sus personitas amadas. Después vienen los poemas que dicen lo que mi corazón ve en la belleza de ellas, de las que busqué para compartir mi vida. Después creo que uno desearía leer, lo que un corazón siente por esas personitas amadas, que ya son las compañeras de nuestras vidas… y después viene todo lo demás. Sobre estos temas de amor, serán la mitad de los siguientes poemas. Sobre el amor que nos ha pedido el cielo para con nuestros hermanos, los llamados seres humanos, que son parte de toda la vida creada, de todo lo que mora en este barco llamado Tierra, será la otra mitad o menos aún. Al analizar vuestras preferencias, lectores míos, vi a muchos jóvenes y vi mucha desesperanza en la madurez. Pienso que mis poemas debieran leerlos los padres, adultos activos, para ayudar dando y enseñando amor a sus hijos. Enseñándoles a elegir su futuro con amor. Y también para que esos adultos activos, con poco tiempo para entregar a su familia, les den a sus padres, que están dejando de ser activos, el amor que tanto se necesita en la vejez. Que tanto se necesita cuando las fuerzas te abandonan y necesitas el amor que da el consuelo. Y finalmente, para todos, escribo sobre las injusticias de la vida, miradas como falta de amor. Por eso el amor es poesía. Por eso el amor une todas las ideas y a todas las religiones. El amor no separa siempre une, y por eso pienso, que el amor es el más grande y hermoso regalo que nos dio el Creador. La maldad, la mezquindad, el dinero y en general, la falta de amor nos separa. Crea barreras a veces infranqueables. Crea odios eternos. Crea todo lo malo porque es ausencia de amor. El amor siempre nos da. Siempre nos protege. Siempre es hermoso. Siempre nace de esas almas que viven dando amor. Por eso yo le canto al amor y quizás sólo por eso, siento que ustedes me dan amor.

Ahora les envío el primer poema de una serie de estrofas que escribí cuando era joven y que he recuperado. Todas son para mi amada. Todas son para Ester, mi primer querer. Esta semana les regalo mi primera de siete...



Estrofas de amor

(1ª)

 
Mi alma dice…

Aunque lejana te siento

tengo fe.

Y con mi aliento

te espero…

porque te quise…

te quiero…

y te querré.”








Esta estrofa no tiene fecha. Quizás este fue mi primer regalo para Esther… (1948-1949-1950 ¿?) a quien nunca le he dicho “adiós”.


Humberto Silva Morelli




 









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