martes, 27 de noviembre de 2018

Para pensar...



IMPORTANTE:

Hoy, 27 de Noviembre y de una “Región desconocida” para Google, me leyeron en 113 computadores, que no quieren ser ubicados y que, evidentemente, por otros datos que entrega Google, no son de nuestro mundo occidental. Creo que son personas que arriesgan sus vidas sólo para leer… para sentir la brisa de la libertad.

Para mí,  y para infinitos yo, la libertad de elegir es un axioma parte de nuestras vidas. Sin embargo, y es historia… muchos seres humanos, han sido asesinados sólo por desearla. A pesar de ello, creo que uno siempre debe luchar para tenerla, lo que no significa luchar para morir, sino para realmente vivir.

Yo no se quiénes son esos 113 desconocidos lectores míos. Eso realmente ya importa poco. Lo que realmente importa y mucho, es perder, aunque sólo sea una vida, en nuestra lucha por la libertad. 

Una lucha se da para ganarla… y la libertad se obtiene para vivirla… con la muerte se pierde todo. Un abrazo fraterno para esos héroes de hoy. Para esos héroes que hoy luchan por la paz.


Humberto Silva Morelli
Vuestro poeta

jueves, 22 de noviembre de 2018

PELOS Y DIENTES SON ACCIDENTES…




PELOS Y DIENTES SON ACCIDENTES…

Pelos y dientes
son accidentes…
arrastrar los pies…
¡¡¡¡ESO ES VEJEZ !!!!

Este refrán yo lo he comprobado.

Y puedo aseverar…
sin temor a errar…
que en mi vivir
nunca he visto un decir…
más acertado.

¿Vió?
Su veracidad la confirmo yo…
porque la he visto yo…
y la padezco yo…
pero me resisto.
Me resisto…
resisto…
sisto…
to…
..
.

Humberto Silva Morelli


P.S.
Estimados amigos y amigas mías… con todos los deterioros que hoy yo tengo, a mis 91 años recién cumplidos, sinceramente les deseo, que vuestra vejez sea tan feliz como la mía.



jueves, 15 de noviembre de 2018

GRACIAS


GRACIAS

Como se puede ver en esta página y desde el año 2010 hasta ahora, casi 21.000.- computadores diferentes han abierto mi blog para leer mis poemas. Digo casi 21.000.- computadores, porque no se cuántas personas los miran… en todo caso nunca es menos de una persona por computador.

Es un orgullo para mí, que mis lectores en cuanto a cantidad, ahora vayan cruzando casi todos los países Europeos (hoy sólo se exceptúan los países que se llamaron “democracias populares” y los nórdicos) hasta España… Desde allí  llegamos a Canadá, para bajar desde USA, donde tengo muchos lectores, hasta Chile, el que comparativamente, siendo un país con muy pocos habitantes, siempre hay nuevos lectores… rara es la vez en la que hay menos de 10 nuevas aperturas semanales. 

Lo que hasta hoy no entiendo como suceso, son los cerca de 100 lectores del Japón, cerca de 100 en Francia y cerca de 100 en Canadá... que tuve en un día de Noviembre, diferente para cada país... y me agradaría mucho si hubiera alguien que me lo pudiera explicar. 

Y dentro de lo raro, lo que me ha emocionado, es ver que en países donde se castiga a veces con la muerte, la lectura de escritos del mundo occidental, existan personas (afortunadamente muy pocas) que me han leído. A esas personas les ruego que no lo hagan. La vida de cada uno de nosotros, es millones de veces más importante, que darse el lujo de leer lo prohibido por enajenados mentales, aunque estos sean la mayoría. La Torá dice que por tus obras te conocerán, y nada dice sobre lo que piensas o lees, porque eso es sólo información que se tiene, para decidir nuestro camino.

Y finalmente te doy las gracias estimado lector, porque creo que tus lecturas y para mí, son las muestras del cariño que todo ser vivo necesita.

Humberto Silva Morelli

miércoles, 14 de noviembre de 2018

A la Torá no la debes buscar…




Cuando hace aproximadamente unos  dos meses atrás, alrededor de Agosto del 2018, y nos tocó estudiar la parashá Nitsavim (Estáis de Pie, Estáis Presentes o sólo Estáis, Estás o Están), encontré que los versículos ubicados en el Deuteronomio 30: 12 al 14 se traducían de una manera tal, que… su antigua belleza, yo no la pude apreciar, porque esos versos no tocaron mi corazón, aunque si su contenido. Por ello, decidí decirlo, no se si bien o mal… pero decidí decir por escrito, lo que sintió mi alma al comprenderlos. Ese fue  y es mi deseo al presentar el poema que va a continuación.


A la Torá no la debes buscar…

A la Torá no la debes buscar…
ni en el cielo ni en el mar

Es un don…
es el corazón
que el Señor te ha dado…
y que muchas veces has ignorado.

La Torá está
en tu neshamá.

Es fulgor
de amor.

Es la luz del vivir…
del recibir…
 del dar…
del amar.

Por eso
la Torá es un beso…
Es el amor
que nos ha regalado el Señor.



(Así entendí en la Torá, los versículos Deut. 30:12-14 de la Parashá Nitsavim cuando expresa… que si amas y obedeces al Eterno con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu alma, serás bendecido con su amor.)

Humberto Silva Morelli

viernes, 2 de noviembre de 2018

Princesita.



Princesita.

Por primera vez siento...
siento que me has amado.

No ha sido el susurro del viento.

Tu corazón me ha preguntado:
¿Te sientes solo...
en esta gran ciudad?

¿Te sientes triste
de verdad?

No...
No estoy solo.
Yo estoy aquí…
me dijiste.

Estoy aquí
con el amor que me diste,
cuando  yo te quise a ti.

Es así, gentil Princesita.
No estoy solo ni olvidado.

Se que soy amado.

Sólo siento alegría,
porque tu alma bonita,
está besando a la mía.



Humberto Silva Morelli
Escrito el 25 de diciembre del 2004 recordando 1948, cuando la conocí.

jueves, 25 de octubre de 2018

La niñita y su abuelita



Para que mamá o papá, hagan dormir a la dulce dulzura, a la dulce creatura que a su lado está.

La niñita y su abuelita

(Hay otros cuentos
con similares argumentos,
pero este que se ubica en el sur de Chile…
más al sur de donde yo nací… para mí,
y para ti… hoy día… es nuestra poesía)

Hubo una vez…
una niña chiquita …
muy tierna y bonita
cuya abuelita
por su vejez…
vivía solita
en un bosque hermoso
y añoso.

La niñita
visitaba
a esa abuelita
que la amaba.

Ella no sabía,
que en ese bosque vivía
un puma (1) tan feroz…
tan atroz,
que a la gente se la comía.

Y en ese bosque peligroso
y nevoso…
ella caminaba…
recogiendo moras y frambuesas (2)
dulces como todas las fresas…
que a su abuelita regalaba.

Ese puma vio a la niñita
y se la quiso comer…
porque ella era chiquita
y él lo podía hacer.

Como el puma conocía a la abuelita,
corrió hasta su casa…
y con el miedo amordaza
a la viejita…
que se esconde en un cajón…
mientras el puma se disfraza
de abuelita.

Así espera a la niñita
ese perverso glotón.

Llega la niñita…
mira a su abuelita
y la nota muy extraña…

Para saber que no se engaña…
le pregunta:
¿Por qué te ves cejijunta
y con orejas tan grandes?
Para verte y oírte mejor, nieta mía…
dice el puma aparentando amor.

¿Por qué tu boca es tan enorme abuelita?
Para devorarte mejor,
presa mía…
dijo el puma mientras saltaba sobre la niñita.


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Antes que esto pasara…
Antes que el puma entrara
a la casa de la abuelita…
amigos de la niña chiquita
y su abuelita,
vieron
al puma y lo siguieron
para impedir que concretara
sus intenciones….
con malas acciones.

Y lo pillaron,
cuando saltaba sobre la niñita.

Lo inmovilizaron,
lo amarraron
y en el zoológico lo encerraron.

Así se salvó la niñita
con su tierna abuelita.

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Lo siento…
Hoy este cuento
se lo llevó el viento
y se lo comió un gato hambriento.

Ahora le pedimos al mismo gato…
que mañana nos traiga otro lindo relato.


Humberto Silva Morelli



(1)     Felino en vías de extinción que habita en los bosques de la Cordillera Sur de Chile.

(2)     Frutas que se dan naturalmente en el Sur de Chile. Las moras, muchas veces, se utilizan como cercos vivos de parcelas ubicadas en nuestros campos del sur, dado que allí las moras crecen sin cuidado alguno y sus ramas están llenas de espinas.






Cuando estás cerca de mí




Cuando estás cerca de mí
y yo de ti…
el amor se siente…
y aunque puede no ser percibido,
está presente….
no yace en el olvido.

Si la vida nos distancia,
alejándonos
aislándonos…
el amor
que es fragancia…
dulce fulgor
dentro del aire vacío…
se esfuma…
como la espuma
del mar…
al golpear
un roquerío.

Pero si nada nos distanciara…
y la vida nos arrumara…
tu existencia amada
siempre será cuidada
por mi  alma enamorada.


Humberto Silva Morelli


Poema escrito en noviembre del 2007, cuando recién conocí a Ruth, y no se por qué, entonces sólo lo guardé.

viernes, 19 de octubre de 2018

Siento que algo ha cambiado.




Siento que algo ha cambiado.

Siento que algo ha cambiado.
Siento más cariño a mi lado.
Siento que el aire me ha besado.

¿Será por mi vejez?
¡Tal vez!
Pero eso es
y no es.

No soy el único menguado
que debiera viajar sentado
en la locomoción colectiva.

La gente joven y activa,
generalmente mujeres,
a veces me daban su asiento…
con ese amor sin fingimiento
minimizado…
sólo porque así lo quieres,
dentro de tu corazón enamorado.

Ese amor yo no lo había sentido,
y ayer cuando lo sentí…
cuando esa señora me dio su asiento…
por primera vez y en ese momento …
viví…
un amor que yo no recuerdo haber vivido.

Por primera vez sentí
ese amor…
que con el tiempo se había perdido.

Entonces vi..
que una nueva flor…
en Chile había nacido.



Humberto Silva Morelli

Nota; La próxima semana publicaré un poema para hacer dormir a los chiquititos o chiquititas (separación que hoy está de moda)... y después, en la semana siguiente publicaré una poesía especial... para los que en esta primavera del sur, están cayendo en las redes del amor. 


miércoles, 10 de octubre de 2018

La mente busca, el corazón encuentra




La mente busca
el corazón encuentra

Durante años
busqué mi destino.

Sufrí desengaños
tras desengaños…
pero mi verdad no vino.

Pensaba,
comparaba,
buscaba…
y siempre me equivocaba,
y en las cosas del amor…
todo siempre terminaba
con dolor.

De pronto entendí,
que lo que siente el corazón,
no está en la razón.

Y así
en lo vivido…
aprendí…
que razón y corazón…
es un todo que va unido.

Si el corazón encuentra sin razonar…
o si la razón encuentra sin amar…
es sólo el destino que te quiso premiar

Cada instante se nos abre una nueva senda…
y esa verdad nos da el destino
para que nuestra alma aprenda.

Eso es lo único que se.
                                                                     
Así…
comprendí al amor en mi corazón…
y aprendí…
que ese camino…
es la ruta de la Fe.






Moraleja:
El corazón solo, no siempre tiene la razón.
La razón sola, no siempre tiene al corazón.

La otra moraleja es el título de este poema.



Humberto Silva Morelli  

viernes, 5 de octubre de 2018

Así es mi vejez.




Así es mi vejez.

Recién escribí poemas que titulé “Cuando muchos llegan a viejo” y "La edad dorada"... poemas que no narran ni “mi vejez”, ni mi hipotética vida. Esos poemas narran sólo lo que he visto y sentido de lo que les ha sucedido, o les sucede, a amigos, conocidos y a tanto viejo, de menos edad y mucho más achacosos que yo, que son la generalidad de aquellos que tienen los 90 años cumplidos, o muchos años menos aún. Tampoco tocan exclusivamente, al  grupo de viejos cuyas familias son pobres… No… Muchos son pobres… otros no lo son… el factor común de los que describo en esos poemas,  es la “falta de amor que los rodea”… Yo tengo otra vejez… con dolores físicos que casi no tengo  y con amores que describo ahora. No soy rico en dinero, pero tengo para comer. Y tengo muchos amigos que me conocen, que siento su afecto y su respeto. Yo de “falta de amor” no me puedo quejar. Espero, estimado lector que vuestra vejez, sea parecida a la mía, o mejor, lo que no me parece fácil, al menos, hoy día.

Cuando uno tiene poca edad…
20 o algo más 
vive en paz
rodeado de bondad…
uno está en la plenitud de sus facultades,
y cree que su vida,
en todas las edades…
es indefinida.

Cree que el mundo entero…
es de acero.

Deseas vivir
y morir
como estás...
pensando que serás
un viejo recordado…
sólo por haber amado.

Pero así no es…
No es así la vejez.

El caminar se enlentece,
o detiene…
cuando uno envejece,
o ya no se sostiene.

Mientras el tiempo va pasando,
la vida se va terminando
y las enfermedades nos van matando.

Pero tú no notas
cómo llegan estos males…
porque vienen en cómodas cuotas
mensuales.

Y así…
mientras el tiempo va pasando…
para ti…
y para mi…
todos estamos llegando
a la vejez…
que es una suerte
de muerte
por invalidez.

Entonces los que nos estaban queriendo
van partiendo.

Estás perdiendo
la memoria.

Lentamente está muriendo
toda tu linda historia.

Yo aún no se…
cuándo termina mi memoria…
pero se
que amé
y soy amado.

Y hoy yo siento
que mi vida no se la ha llevado el viento.

Así la vida es…
¿Y mi vejez?…
¿Cómo es para mi sentir?
¿Tiene
 la dulzura
y la amargura…
por las que vale la pena vivir?

Estoy contento…
Ha sido muy bello mi pasado…
sólo porque
he sido muy honrado.
y he vivido enamorado.

Siento que he dado y recibido.
Siento que he vivido.

¿Qué más se puede pedir,
en este no siempre hermoso vivir?



Humberto Silva Morelli

martes, 18 de septiembre de 2018

Hoy es Yom Kippur.



Hoy es Yom Kippur. Hoy es el fin de nuestra introspección. Hoy se inicia el Día del Perdón para los que amamos la Torá.  Hoy he sido premiado como poeta, porque en este blog, tengo más  de 20.000.- nuevos lectores... que están... desde Rusia, pasando por Europa para llegar a USA, y desde allí llego a Chile... mi país.


GRACIAS... a todos ustedes.


Humberto Silva Morelli.
Vuestro Poeta

La Edad Dorada…




La Edad Dorada…

La Edad Soñada
por la juventud

La Edad de la Plenitud
lograda.

El Otoño de la Vida…
y de la Acogida…

Son apodos…
acomodos
dados para ocultar,
una realidad difícil de mostrar…
por lo fea penosa
vergonzante y dolorosa
que es su pasar.

Los viejos…
somos olvidados
pellejos …
ninguneados…
perplejos…
generalmente descarriados…
pasmados…
confundidos…
y excluidos…
de la comunidad.

Además vivimos medicados
y acorralados
por la modernidad.

Estamos en la edad
de los inquietos
nietos,
con los que uno sólo puede jugar…
y amar,
pero de lejos…
sólo porque somos viejos.

Pasó la edad de criar…
amar.

Y de trabajar…
ni que hablar…

Los políticos de derecha e izquierda,
nos dan un pensión de mierda,
que no siempre alcanza para comer,
ni para pagar un puto alquiler
donde dormir.

Yo tengo para sobrevivir,
pero pocos lo pueden decir.
Por eso escribo…
Por eso vivo…
Y de lejos…
puedo ver la amargura
de esa personal locura…
que invade a esos viejos…
que no tienen para comer
ni pagar un alquiler.

Ande yo caliente…
¿Qué me importa la gente?
Es un viejo decir…
que justifica la permanencia,
la indecencia,
de este cruel modo de coexistir,
riqueza
con pobreza.


Humberto Silva Morelli


Entre el Año Nuevo hebreo y el Día del Gran Perdón (Yom Kippur), hay 10 días, en los cuales y mediante una desapasionada introspección, uno debiera repensar su vida en el año recién pasado, utilizando los preceptos de La Torá.  El poema que Ud. leyó es fruto de esta introspección, porque yo… como poeta… casi siempre le he escrito a la belleza del alma. Pero esta belleza y para nosotros los viejos, rara vez la vemos dentro de nuestra sociedad. De primera intención, quise escribir… “dentro de la sociedad que nos cobija”… pero esa sociedad que nos cobija no existe, por eso escribí: “dentro de nuestra sociedad”. Este poema pareciera ser el grito de un poeta angustiado. Pero no estoy angustiado… estoy muy desagradado, porque no he podido cambiar la tradicional, alabada y a veces amoral “viveza” chilena, mostrada elegantemente en los cuentos del huaso “Pedro Urdemales”… repito… no he podido cambiar esta “viveza”, por la honestidad dada por el amor, como debiera ser… y como lo pide La Torá.