jueves, 16 de octubre de 2014

Cumplí... Hoy van los dos escritos.



Hace meses… quise escribir sobre “poesía”.

Humberto Silva Morelli

Porque soy poeta, hace meses quise escribir sobre lo que yo siento que es “poesía” y fui frenado cuando los antiguos y hoy normalmente mimetizados pinochetistas, aparecen nuevamente juntos como enemigos de la “gratuidad de la educación”… planteando la necesidad de tener primero una educación de calidad, dado que masificar  una mala educación , como la municipal de hoy, era sólo impedir que los educandos con buenas técnicas, fueran arrastrados a la ignominia de la ignorancia y esto es un evidente atentado contra la libertad que exigen los Derechos Humanos. Parece razonable… ¿O no?

Como yo rara vez me equivoco cuando veo intenciones que atentan contra mi moral, aunque no pueda definir dónde está la trampita, me detuve un tiempo, pero ya la encontré. Tarde… pero más vale tarde que nunca. Sin embargo en este instante no tocaré el tema de la trampita, porque ella es tan sibilina, que sin darme cuenta puedo hacer que ustedes caigan en ella, como han caído muchos políticos inteligentes y primitivamente partidarios de la enseñanza gratuita.

Empecemos con lo elemental. La educación en un país, como en cualquier sociedad humana, aunque esté dada por la sumatoria de las educaciones individuales, no es similar a la confección de cualquier elemento material. Por tanto una educación de calidad no se puede lograr con los mismos métodos con lo que se logran tuercas de calidad. La educación es un fenómeno social, la fabricación de tuercas no es un fenómeno social. Alguna persona no muy versada se podría preguntar… ¿Y cuál es la diferencia? La diferencia está en que la educación, así llamada para los seres humanos, que también se podría llamar adiestramiento para los no humanos, se refiere sólo a un tipo de entrenamiento muy especial,  proporcionado para que los seres que se integran a una sociedad, sólo por el hecho de nacer en ella, sean posteriormente individuos útiles dentro de ella. Esta educación, adiestramiento o entrenamiento, se relaciona íntimamente con las capacidades de integración que tengan las familias -padre, madre e hijos que conviven- de esos seres humanos y después de esto, se relaciona -no necesaria íntimamente- con lo que puede otorgar el Estado, siendo el resultado final una sumatoria de lo posible de lograr en cada una de las partes involucradas. Es así como el amor a la lectura, no se puede lograr en toda su intensidad, dentro de familias que no leen… y de ahí nace todo. Por eso es cierto que el hijo de un esclavo debe ser esclavo. Y también es cierto, que no todos los que portan el collar de esclavos son esclavos. Aquí no considero las excepciones que confirman la regla, como la del poeta Horacio, contemporáneo de Virgilio, que siendo su madre esclava y su padre un hombre libre, en su época y hasta hoy, es grande entre los grandes. Y esta verdad… que intuitivamente puede nacer sólo con la astucia más que con el saber, se ve definitivamente en un dato de una encuesta casi reciente, realizada por Microdatos, un departamento especializado de la universidad de Chile que textualmente explicita: El 84% de los chilenos que saben leer, no entienden lo que leen. Así se explica todo, dentro de un mundo movido por el “marketing”, así dicho por los siúticos pocos conocedores del español, o por el mercadeo para los que aceptamos a la RAE. Pero para que me entienda ese 84% aludido por Microdatos, en este escrito seguiré usando la palabra marketing en lugar de mercadeo.

Ahora volvamos a la ya aludidas “tuercas”. Para tener tuercas de buena calidad, y resumiendo mucho a Deming… diremos… “Para tener tuercas que sirvan para lo que se espera de ellas”, sólo se necesitan buenos materiales y una máquina que las haga dentro de las especificaciones necesarias. Ahora y hago esta pregunta a todos aquellos padres que defienden el lucro en la educación, pensando que una escuela, liceo  u otra institución con fines similares, es como una fábrica de tuercas, ¿saben que en un reciente artículo el distinguido Ex Rector de la Universidad  de Chile, el profesor Luis Riveros comentó que los indicadores del Foro Económico Mundial dice que nuestro país se encuentra en el 15%  de los países con… “más mala educación en matemáticas y ciencias” y que “el 10% de los peores estudiantes del sistema público de Shanghái (China), resulta ser mejor que el 10% de los mejores estudiantes del sistema chileno”. No quiero seguir con las encuestas porque con estas creo que bastan, hasta para que ese 84% de connacionales ya nombrado, entienda, que defienden lo indefendible.

Aquí la gratuidad o el cobro no son lo importante, aunque así quiere el “marketing” de la derecha, que lo entienda Chile. Lo verdaderamente importante  y que el “marketing” aludido oculta, es que el acceso a la educación no se vea limitado por la desigualdad económica que hoy como ayer, padece Chile. Y en los términos positivos que usa ahora nuestro gobierno, se debiera lograr una perfecta equidad, que para la RAE significa en su 5ª acepción: Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece. Y esa definición, hoy sólo interpreta uno de los más importantes preceptos morales, de todas las religiones de origen hebreo, que hoy también es el primero de todos los artículos de la Declaración de los Derechos Humanos que textualmente dice: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

¿Se entiende ahora por qué la educación debe ser libre para todos, sin obligar a aquellos que la deseen pagar? ¿Se entiende ahora por qué lo que hicieron Pinochet y todos sus cómplices pasivos y activos sólo en educación, es realmente una maldad? ¿Se entiende ahora por qué, para empezar a tener calidad… en este caso se debe comenzar teniendo gratuidad?

Estimado lector… Si aún usted no ha comprendido la necesidad moral y metodológica, de lograr la gratuidad para la educación, para iniciar el cambio que nos lleve a tener una educación de calidad, que no sea lo que hoy nos avergüenza ante el mundo, es que usted aún no comprendido la diferencia entre educar y fabricar. Si ha entendido la diferencia, entonces sólo espero que usted ayude a su país, influyendo cómo pueda, porque el camino es largo y lleno de espinas.

Finalmente sólo me queda recordar el viejo aforismo ético: El camino al Infierno siempre está pavimentado con buenas intenciones. Y eso es lo que a mí se me había olvidado. Por eso hoy no escribí sobre poesía, aunque lo que he dicho, en algún tiempo más que yo no veré, servirá para escribir poesía. Ahora dejaré correr el tiempo… y mientras el tiempo pasa, seguiré escribiendo sobre el amor, que tanto necesitamos y olvidamos. También seguiré mostrando a la falta de amor, como una lacra que ya deberíamos haber eliminado. Por eso, algunos de mis poemas son y serán como el siguiente…



Y así sentí...

Era Poeta y tenía,
tenía hijos y mujer...
y con ellos él moría,
moría sin comprender.

En la calle él vendía
su alma y su querer.
Vendía su poesía,
poesía para comer.

Así el Poeta moría
como luz de atardecer.
Así el pobre moría,
moría por no valer.

En ese pueblo no valía,
porque todo era vender.
Sólo aquel que vendía,
tenía derecho a comer.

Allí todo el que nacía,
no sabía lo que es querer.
Sin amor se crecía,
se crecía para tener.

¡Cuánta tristeza había!
Había y sin saber.
¡Qué tristeza, vida mía!
Es una vida sin querer.

Por eso Poeta decía:
¿Para qué tanto doler?
¿No es mejor vivir alegría,
que morir en vez de ser?

Es amargo repetía,
amargo de viejo entender,
que aquí todo moría,
se moría con sólo nacer.

Por eso el Poeta vivía,
feliz según su entender,
feliz porque aún tenía,
poemas para vender..

 H.S.M.



¡Qué hiciste España!




Los "Proverbios Morales" escritos por el rabí Sem Tov de Carrión, poeta judío del siglo XIV, están teñidos de la tristeza dada por el baldón, que España puso sobre los judíos. Para ejemplo, el siguiente botón:



Nin vale el açor menos
porque en vil nido siga,
nin los enxemplos buenos
porque judío los diga.


Versos que yo he leído así:


Así como el amor no vale menos
por nacer en un nido impío…
los consejos rectos son buenos…
aunque los diga un judío.




Pienso…

¡Qué hiciste España!
¿Qué hiciste D’s mío
con mi pueblo judío…
si sabes que aún nuestra luz te baña?

Siento…
que faltó corazón…
razón
y pensamiento
para el daño que hiciste…
al pueblo que aún te llora.
Al pueblo que triste
aún te añora.

Aún convive contigo el pasado...
Dices que has cambiado...
pero aún yo no sé
si volveré
a ser tu amado.

Y hoy
deseas corregir…
para vivir…
lo que no pudiste
entender.

Y hoy…
en parte yo soy…
de lo que no supiste
querer.

Porque aún yo soy
el hijo expulsado
de tu merecer.

No se
si todo podría volver
a ser.

Sólo se
que Tú… mi amor…
sigues siendo mi permanente dolor.





Humberto Silva Morelli


lunes, 13 de octubre de 2014

Muy importante


Estimados lectores.

El próximo jueves 16 de octubre, pondré dos escritos míos en este blog.

·       Uno para los estudiantes chilenos que explica por qué, la calidad de la educación, sólo se logra con su gratuidad universal, lo que no necesariamente impide, que los elitistas de siempre, paguen para mantener su ilusoria superioridad, dentro de una añeja y culposa segregación social, mantenida con la educación privada.

·       El otro escrito es un mensaje poético a España, en el Día de Hispanidad, el 12 de Octubre de 2014, recordando la expulsión de los judíos de España ordenada en 1492 por los Reyes Católicos mediante el Edicto de Granada, problema ético aún no solucionado. ¿Por qué aún no ha sido solucionado? No lo se. Quizás España tendría que responder.

El motivo real de esta suspensión, es que ambos escritos serán publicados por ANAJNU (www.anajnu.cl) el próximo jueves 18 de octubre… y yo moralmente no debo adelantarme. En este caso nobleza obliga.



Humberto Silva Morelli

miércoles, 1 de octubre de 2014

Mi poema Nº 1001


En el ocaso de mi existencia



En el ocaso de mi existencia
quiero decir que he gozado
lo que he vivido.

Que he querido
con demencia…

Que he sido y soy amado
y que aún estoy enamorado.

He triunfado…
he perdido
y he ganado…
pero nunca he sido
vencido….
porque la vida siempre me ha dado.

He tenido dolores
y mil sinsabores…
borrados por la alegría
del vivir…
del sentir
el día a día.

Hay quienes he querido
y que me han negado…
o dejado
en el olvido.

Pero hay aquellos que sin haberlos conocido…
me han ayudado…
me han bendecido…
me han amado.

Por eso he triunfado…

A veces he perdido
pero al final he ganado…
porque la vida siempre me ha dado…
porque siempre he sido amado...
porque siempre he estado
enamorado.




Humberto Silva Morelli


martes, 23 de septiembre de 2014

Mi poema numero 1000.







Tres verdades y un epílogo de amor






Ø 1.- Nadie imagina la felicidad si no la ha conocido


Yo crecí siendo amado.
Privilegiado.

De chico jugaba
estudiaba…
y en mi hogar
ayudaba.

Mirando
y ayudando
aprendí a trabajar.

Nadie me obligaba.
Nadie me tocaba.
Nada era negro ni gris.

Yo era un niño feliz…
pero algo me faltaba.

Pasaron los años
y crecí.

Y al crecer morí
ante unos ojos extraños
en su hermosura…
y en su dulzura

Conocí la felicidad
y después de una vida
 la perdí.

Aún siento
el tormento
de esa pena escondida.

Aún siento lo que se.
Aún siento lo que pasó…

Ella no se fue…
el Cielo se la llevó.



Ø 2.- Al añorar lo perdido… escribí…

Ella se ha ido
y yo sigo a su lado,
pero sigo perdido
por lo pasado.

Cincuenta y cinco años de amor pleno.
Cincuenta y ocho enamorado.
No hay vacío
en un vaso lleno.
Sólo es vacío...
lo olvidado.

Lloro
porque quiero llorar.

Imploro
porque soy libre para amar,
y recordar.

Junto a las olas rodando...
ella y yo caminando
y mi alma besando
su corazón enamorado.


Ø 3.- Y cuando me volví a sentir amado… cuando sentí a ese nuevo corazón enamorado… escribí…

Bella
chiquita...

Bella
como estrella
bonita.

Bonita compañera.

Bonita
entera
pero triste...

No supiste
de amor.

No conociste
su tristeza...

No conociste
el dolor
de amar.

No sentiste....
la belleza
de su entrega...
cuando llega.
Cuando nubla tu razón...
para quedar...
adentro...
dentro
de tu corazón.

Pobre chiquita,

Bella
como estrella
bonita...

¿me quieres amar?
¿me das tu mano para caminar?



Epílogo:   

Ø Y ahora… nuevamente feliz… escribo…

Hoy camino sin olvidar…
ni añorar
mi pasado.

Y con esta niña bella
como una estrella…
he caminado…
sobre las olas del mar.

He caído…
he sufrido…

He sentido
pasar mis días…
con más alegrías
que agonías.

He vivido
lo que escribí
y sentí…

Nada de ello
será olvidado…
Porque es bello
y porque contiene todo el amor
y todo el dolor
de lo que he amado.

He envejecido…
y vivido…

Aún hoy…
yo soy
amado
y respetado.

Gracias Tierra mía
por todo lo que me has dado..
Gracias dulce fantasía
de un corazón enamorado.




Humberto Silva Morelli 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Reflexiones teológicas.


  

D’s no nos prometió una vida llena de amor… porque nos dio el amor para llenarla.


No nos prometió una vida llena de alegrías… porque nos hizo conocer la alegría para disfrutarla.


No nos prometió una vida sin penurias, sin dolor… porque nos dio el olvido y conocimos su perdón.


No nos dio el saber del Árbol de la Ciencia… porque debíamos aprender, de un árbol cuyas raíces se nutren en la Eternidad.


D’s nos hizo pequeños… para que pudiéramos crecer.


Y finalmente D’s nos hizo enteramente libres para elegir, dándonos vida para amar, inteligencia para pensar, corazón para elegir, y fuerzas para recorrer… el camino que haremos al andar nuestro vivir. Y entre todos los caminos posibles, D’s puso uno… que desconocemos… aunque sabemos que ese camino, nos lleva directamente a ÉL.




Humberto Silva Morelli 

jueves, 11 de septiembre de 2014

El tiempo es curioso…





El tiempo es curioso…
porque lo engañoso
miente.
Porque no se siente
pasar…
Porque no se ve.
como una aguja en un pajar.

Cuando estoy angustiado,
estresado
me siento abandonado…
y el tiempo pasa lento.

Cuando el tiempo se paraliza.
es nuestra alma la que agoniza…

Es un dolor
interior.

Es un lento
tormento
de amor.

Es la ola que pasa…
que arrasa,
que duele
y demuele.

Y dentro de su soledad…
el alma grita
en su orfandad…

Ella en medio del dolor
necesita mucho amor.

En el otro extremo…
vive la alegría
la luz del día.

La alegría…
es el bien supremo
de todo lo bueno.

La alegría…
necesita del amor
para ser luz del alma mía.
Tanto como el dolor
necesita del amor…
para resistir…
los embates del vivir.

La alegría
acelera el tiempo del existir…
el tiempo del vivir.
Y sólo nace cuando hay armonía…
cuando hay candor
en el amor.

La alegría pasa y se olvida.
El dolor se rememora
porque es herida
que aflora…
y mata al resplandor
del amor.

La alegría se olvida
porque es vida.

También amar se olvida
cuando el dolor
mata al amor.

Pero eso…
no debiera suceder…

Nunca debiéramos olvidar
el placer
de dar…
de querer.

Nunca debiéramos olvidar
la belleza de amar.




Humberto Silva Morelli















martes, 9 de septiembre de 2014

¿Qué sabemos?




¿Qué sabemos?
¿Qué entendemos
de lo que vemos?

¿Qué sabemos?
De lo que sentimos…
cuando vivimos…

¿Qué sabemos
de nuestro corazón
cuando él desea?

¿Cuando amamos…
Cuando lloramos…

Cuando perdemos
una ilusión?

Cuando fracasa una tarea…

¿Qué sabemos?
¿Qué entendemos?
¡D"s Mío!

Casi nada.

Acabamos de nacer.

Sólo somos el rocío
de un nuevo amanecer.

Somos un alma dejada
en el vacío
para crecer.

¿Comprende usted ahora…
nuestra demora
para entender?

¿Nuestra demora
para saber?

¿Comprende usted ahora…
eso que vio?
¿Comprende cuánta humildad debiéramos tener?

Comprende usted ahora…
¿por qué creo yo, 
que acabamos de nacer?



Humberto Silva Morelli

martes, 2 de septiembre de 2014

A tu lado…



A tu lado…
siento que el tiempo no ha pasado.

Siento que el tiempo es nada
porque estoy con mi amada.

Siento que mi vida no ha empezado
porque estoy a tu lado.

Siento a mi vida apoyada
porque se que me has amado.

Siento mi vida en tu dulce mirada
y en tus labios cuando me han besado
mi dulce y tierna enamorada.

Y así arrobado
siento que el tiempo ha volado...
que el tiempo no ha pasado,
al envejecer a tu lado.






Para Ruthy

Casi a los ocho años
de haberla conocido…

Humberto Silva Morelli